sábado, 23 de noviembre de 2013

Curso de Dinámicas para Líderes - CDL

La Comisión Diocesa de Juventud de la Diócesis de Santiago de Maria, a través del Equipo de Formación. Clausurando el Proyecto de Formación de Liderazgo, Realizó el CDL – Curso de Dinámicas para Líderes en la Ciudad de Berlin del 15 al 17 de Noviembre de 2013


Con la Participación de 55 Jóvenes de 11 parroquias de nuestra Diócesis, se llevo la formación de estos nuevos Lideres Juveniles, que serán de muchas bendición en el trabajo pastoral de las diferentes parroquias.


Los participantes se envolvieron con cada dinámica propuesta y, abriéndose a las enseñanzas trasmitidas, se convirtieron en una familia de amigos y en verdaderos discípulos de Cristo, llenos de ganas de servir a la Iglesia en la evangelización de la juventud.


Dieron su precioso aporte los miembros del Equipo de Formación de la Comision Diocesana de Juventud:

Animación

Preparando el Drama


Dinámicas








sábado, 27 de julio de 2013

ELMIJ 2013

Ya estamos a unos poco días Jóvenes para dar Inicio a la XII Escuela de Liderazgo Misionero Juvenil a Nivel Nacional. 

Objetivo general:

Pretenden hacer vivir una experiencia de animación y formación misioneras en un contexto de Escuela con Jesús para que el joven, con sus capacidades de liderazgo, se comprometa en su propio crecimiento cristiano y asuma la dimensión misionera de su vida cristiana mediante un compromiso apostólico concreto con dimensiones universales. 

Del 1 al 4 de Agosto 2013, En el municipio de Estanzuelas, Diócesis de Santiago de Maria.

JMJ RIO 2013

UNA SEMANA SIN FRONTERAS




Cinco continentes, 175 países representados y múltiples lenguas habladas, pero los mismos objetivos: Llenarse el espíritu con la alegría y el amor que solo Dios da.

De esta forma, los peregrinos y voluntarios participantes de la JMJ manifiestan que es posible convivir con las diferentes culturas en armonía y luchar por la misma unión en Cristo Jesús sin que exista ninguna frontera.

Es esa unión que genera el intercambio que sorprende a los latinos de la JMJ. Ellos manifestaron que el amor de Dios trasciende cualquier limite geográfico impuesto por el hombre.

“Para todos es una gran sorpresa por ejemplo convivir con personas de Siria y Egipto. Conocer a tantas personas en este gran encuentro, para unirnos en un mismo objetivo. Aquí no hay fronteras, se rompen. Es como si fuéramos todos de una misma nacionalidad porque compartimos todo lo que tenemos para dar nuestro servicio al Señor”, dicen todos los peregrino.


Al respecto, de todo esto podemos rescatar que cada uno de los jóvenes han compartido la cultura y riquezas de cada uno de lo países del mundo. Pero en especial han compartido la unión de Cristo en un mismo evento.

Nos une Cristo, Por que con  Cristo todos somos iguales y por eso no tenemos fronteras”.

viernes, 5 de julio de 2013

El primer texto magisterial del Papa Francisco "Lumen Fidei"

El primer texto magisterial de Francisco concluye la visión de Benedicto XVI acerca de las virtudes teologales (Fe, Esperanza y Caridad), con un documento que ha hecho suyo.

"La luz de la Fe" es la primera encíclica del nuevo Papa. Aunque, como él mismo señaló hace pocas fechas, se trata de un texto escrito prácticamente en su totalidad por Benedicto XVI. Aunque nadie duda que ya se notará el "toque Francisco" en sus páginas.

Dirigida a los obispos, presbíteros y diáconos y a las personas consagradas, y también a todos los fieles laicos, la encíclica quiere recuperar el carácter de luz propio de la fe, que posee la capacidad de iluminar y transformar toda la existencia del ser humano, y nos señala a todos a María, Madre de Dios, como imagen perfecta de la fe.

CLICK EN LA IMAGEN

miércoles, 29 de mayo de 2013

Etapas del Proceso de Revitalizacion de la Pastoral Juvenil

Etapas del Proceso de Revitalización

Este camino está organizado en cinco movimientos que no son lineales, son cíclicos y se cruzan entre sí.

1. Fascinar
2. Escuchar
3. Discernir
4. Convertir
5. Sistematizar

I Etapa: FASCINARConvocar y aproximar a los/las misioneros/as

“Llamó a los que Él quiso y ellos se acercaron a Él” (Mc. 3,13-19)

Es la Etapa del ENCANTAMIENTO producido por el llamado de Dios, que invitó a quien Él quiso y los llamó por su nombre, esto significa reconocer el llamado de Dios para el servicio de la juventud y dejarse encantar por Él y por la juventud. A la manera de Jesús maestro de discípulos, llamar a los agentes de pastoral para que reconozcan el Proyecto y se apropien de él. Es comprender el camino desde dentro, lo cual significa hacerlo un sendero para cada uno de los servicios que realizamos en la evangelización de la juventud. Es reconocer que nosotros, como Iglesia, comunidad de los discípulos misioneros – adultos y jóvenes – obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, asesores, coordinadores y participantes de grupos, tenemos que encantarnos y dejarnos enamorar de esta realidad en nuestras vidas y prácticas pastorales.

II Etapa: Fascinar y ESCUCHAR
Salir en Misión en el mundo juvenil

“Mientras hablaban y hacían preguntas, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos” (Lc. 24,15)

Es la Etapa de la ESCUCHA, dejando hablar y provocando a los jóvenes a HABLAR a su manera. Oír, ver, estar con ellos. A la manera de Jesús en el camino de Emaús, acercarse, reconocer, escuchar y asumir la vida de los y las jóvenes en sus lugares vitales.

Escuchar es más que oír. Se escucha con todo el cuerpo, no sólo con el oído. Escuchar implica afinar mis sentidos para ver más allá de lo que quiero oír. Se trata de emplear todo lo que esté a nuestro alcance para movernos hacia el otro/a y responder a sus llamados.

Llegar junto al joven para comprender sus situaciones, no para condenarles, ni llegar para confirmar en sus actitudes prejuicios personales que etiquetan a la juventud. Llegar, como lo hizo Jesús, es llegar para escucharles y sentir “pasión con”, es comprender desde el mundo del/a joven su situación para vendar sus heridas, para encontrarnos y acompañarles en el camino.

III Etapa: Fascinar, Escuchar y DISCERNIR
Discernir el camino como discípulos de Jesucristo

“Y empezando por Moisés y siguiendo por todos los Profetas, les explicó lo que decían de Él las Escrituras” (Lc. 24,27)

Es la Etapa de confrontar las realidades vividas de los jóvenes y sus contextos, con la propuesta de Jesús y de la Iglesia en el Continente. Se quiere suscitar un movimiento interior que proponga acciones que generen Vida en Abundancia.

Después de habernos encantado con el mundo de los jóvenes, con su diversidad y complexidad; después de habernos acercado a la realidad juvenil y sus espacios vitales, para escuchar sus voces, sus gritos, sus inquietudes y sus búsquedas, llegó el momento de proseguir en este encanto y dejarnos interpelar por esta realidad de los jóvenes a la luz del Evangelio.

Es la etapa del desentrañar y discernir. Desentrañar invita a sacar desde dentro; discernir invita a separar, evaluar e interpretar los llamados de los jóvenes desde sus realidades. Desentrañar y discernir han de llevarnos a movernos, o más bien, arrancarnos de nuestras seguridades y posturas para ver, con una nueva mirada, la mirada de Jesús, que invita a la búsqueda de nuevas acciones, que invita a movernos con el otro, con el/la joven.

IV Etapa: Fascinar, Escuchar, Discernir y CONVERTIR

“En aquel mismo instante se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once y a todos los demás” (Lc 24, 33 )

En esta etapa a partir del Encuentro con Jesús y con la vida de los y las jóvenes, queremos volver por otro camino, a la manera de los discípulos del Resucitado, para salir a anunciar a los jóvenes la Buena Nueva del encuentro que ha transformado nuestra vida.

CONVERTIR, CONVERTIDO Y MOVER-SE HACIA EL CORAZÓN DE LA JUVENTUD

Somos personas en construcción. Ninguno de nosotros es una persona acabada, hecha, completa. Quien piense lo contrario, sin duda, no ha entendido lo que significa conversión. La conversión es una tarea inacabada, permanente, necesaria. Conversión es cambiar de rumbo, de dirección. La conversión es abrirse a la acción del Dios de la Vida, Aquél que hace nuevas todas las cosas (Ap. 21,5) y, por tanto, puede transformar toda nuestra vida, nuestra historia.

Civilización del Amor





viernes, 26 de abril de 2013

"San Romero de América"

PROCESO DE BEATIFICACIÓN DE ARZOBISPO ROMERO DESBLOQUEADO


El Papa ha desbloqueado el proceso de beatificación del arzobispo de San Salvador Óscar Arnulfo Romero –asesinado por un francotirador el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba misa– que fue abierto en 1994, según el presidente del Consejo Pontificio para la Familia, arzobispo Vincenzo Paglia.

Paglia hizo este anunció en la ciudad de Molfetta, en la provincia de Bari (sur de Italia), durante los actos conmemorativos del vigésimo aniversario de la muerte del obispo Tonino Bello, presidente de Pax Christi, según medios locales.

"Hoy, día de la muerte del obispo Tonino Bello, ha quedado desbloqueada la causa de beatificación de monseñor Romero. Puedo decir de nuevo que estos dos mártires nos ayudan a vivir", afirmó Paglia durante la misa.

CLAVES


MÁRTIR. Óscar Arnulfo Romero, que se caracterizó por defender a los más pobres y desprotegidos, fue asesinado de un disparo en el pecho cuando oficiaba misa en la capilla de un hospital para enfermos de cáncer de San Salvador en marzo de 1980, cuando estaba a punto de estallar la guerra civil que se prolongó hasta 1992.

En 1994 se abrió el proceso de beatificación de prelado, a quien muchos latinoamericanos llaman "San Romero de América" pese a que aún no ha sido beatificado. Tras concluirse la parte diocesana salvadoreña, en 1996 el proceso pasó al Vaticano.

lunes, 1 de abril de 2013

Felices Pascuas

La Pascua es la conmemoración anual que las iglesias cristianas hacen del misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Para celebrar el "aniversario" de estos acontecimientos salvadores, cada año, en la fecha apropiada (el domingo después de la primera luna llena de primavera), los cristianos conmemoramos la Resurrección de Cristo (la Pascua).

“La Pascua no es simplemente una fiesta entre otras: es la Fiesta de las Fiestas, Solemnidad de las solemnidades, como la Eucaristía es el Sacramento de los sacramentos (“el gran Sacramento”). S. Atanasio la llama “el gran domingo”, así como la Semana Santa es llamada en Oriente “la gran semana”. El Misterio de la Resurrección, en el cual Cristo ha aplastado a la muerte, penetra en nuestro viejo tiempo con su poderosa energía, hasta que todo le esté sometido”. (Catecismo de la Iglesia Católica # 1169)

lunes, 11 de marzo de 2013

PASCUA JUVENIL 2013



TEMA
“ DESAFÍOS Y RETOS  DEL JOVEN RESUCITADO”

LEMA
“JOVEN ABRE LAS PUERTAS DE TU CORAZÓN Y VIVE CON CRISTO LA RESURRECCIÓN “

Horario
8:00 am Drama (Santa Elena)
8:30 am Procesión (Animación Santa catalina)(Sonido San francisco de Asís y Alegría)
9:00 am Bienvenida, Animación, presentación, compartir tarjetas (Marina y Carlos) controlan el tiempo
Refrigerio (10 minutos) San Agustín ($0.25) 
9:30 am Tema: DESAFÍOS Y RETOS DEL JOVEN RESUCITADO (joven Maricela de Ntra. Sra. de Guadalupe)
10:00 am Adoración al Santísimo
10:40 am Animación
11:00 Testimonios Vocacionales  (Hermana Amparo, Esposos Gómez, Seminarista Cesar)
11:30 Eucaristía.  (Liturgia: Berlín ornato: San Agustín)
12:30 pm final

POR CADA PARROQUIA

  • Tarjetas de pascua: cada parroquia las hace… mensaje de pascua
  • Banderitas blanco y amarrillo por parroquia
  • Cada joven participante dará ($0.25) para el refrigerio
  • Camisas blancas  por favor encargarlas a la comisión con anticipación
  • ser puntuales se dará inicio a las 8:00 am

GAFETES: POR PARROQUIA DESCARGARLO DEL FACEBOOK (la comisión lo hará)

domingo, 24 de febrero de 2013

Evangelio Del Dia

Evangelio según san Lucas 9, 28-36

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante, y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén. Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías, sin saber lo que decía. Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor. Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle. Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.

jueves, 21 de febrero de 2013

MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PARA LA CUARESMA 2013


Creer en la caridad suscita caridad
«Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 4,16)

Queridos hermanos y hermanas:
La celebración de la Cuaresma, en el marco del Año de la fe, nos ofrece una ocasión preciosa para meditar sobre la relación entre fe y caridad: entre creer en Dios, el Dios de Jesucristo, y el amor, que es fruto de la acción del Espíritu Santo y nos guía por un camino de entrega a Dios y a los demás.
1. La fe como respuesta al amor de Dios
En mi primera Encíclica expuse ya algunos elementos para comprender el estrecho vínculo entre estas dos virtudes teologales, la fe y la caridad. Partiendo de la afirmación fundamental del apóstol Juan: «Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 4,16), recordaba que «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva... Y puesto que es Dios quien nos ha amado primero (cf. 1 Jn 4,10), ahora el amor ya no es sólo un “mandamiento”, sino la respuesta al don del amor, con el cual Dios viene a nuestro encuentro» (Deus caritas est, 1). La fe constituye la adhesión personal ―que incluye todas nuestras facultades― a la revelación del amor gratuito y «apasionado» que Dios tiene por nosotros y que se manifiesta plenamente en Jesucristo. El encuentro con Dios Amor no sólo comprende el corazón, sino también el entendimiento: «El reconocimiento del Dios vivo es una vía hacia el amor, y el sí de nuestra voluntad a la suya abarca entendimiento, voluntad y sentimiento en el acto único del amor. Sin embargo, éste es un proceso que siempre está en camino: el amor nunca se da por “concluido” y completado» (ibídem, 17). De aquí deriva para todos los cristianos y, en particular, para los «agentes de la caridad», la necesidad de la fe, del «encuentro con Dios en Cristo que suscite en ellos el amor y abra su espíritu al otro, de modo que, para ellos, el amor al prójimo ya no sea un mandamiento por así decir impuesto desde fuera, sino una consecuencia que se desprende de su fe, la cual actúa por la caridad» (ib., 31a). El cristiano es una persona conquistada por el amor de Cristo y movido por este amor ―«caritas Christi urget nos» (2 Co 5,14)―, está abierto de modo profundo y concreto al amor al prójimo (cf. ib., 33). Esta actitud nace ante todo de la conciencia de que el Señor nos ama, nos perdona, incluso nos sirve, se inclina a lavar los pies de los apóstoles y se entrega a sí mismo en la cruz para atraer a la humanidad al amor de Dios.
«La fe nos muestra a Dios que nos ha dado a su Hijo y así suscita en nosotros la firme certeza de que realmente es verdad que Dios es amor... La fe, que hace tomar conciencia del amor de Dios revelado en el corazón traspasado de Jesús en la cruz, suscita a su vez el amor. El amor es una luz ―en el fondo la única― que ilumina constantemente a un mundo oscuro y nos da la fuerza para vivir y actuar» (ib., 39). Todo esto nos lleva a comprender que la principal actitud característica de los cristianos es precisamente «el amor fundado en la fe y plasmado por ella» (ib., 7).
 2. La caridad como vida en la fe
Toda la vida cristiana consiste en responder al amor de Dios. La primera respuesta es precisamente la fe, acoger llenos de estupor y gratitud una inaudita iniciativa divina que nos precede y nos reclama. Y el «sí» de la fe marca el comienzo de una luminosa historia de amistad con el Señor, que llena toda nuestra existencia y le da pleno sentido. Sin embargo, Dios no se contenta con que nosotros aceptemos su amor gratuito. No se limita a amarnos, quiere atraernos hacia sí, transformarnos de un modo tan profundo que podamos decir con san Pablo: ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí (cf. Ga 2,20).
Cuando dejamos espacio al amor de Dios, nos hace semejantes a él, partícipes de su misma caridad. Abrirnos a su amor significa dejar que él viva en nosotros y nos lleve a amar con él, en él y como él; sólo entonces nuestra fe llega verdaderamente «a actuar por la caridad» (Ga 5,6) y él mora en nosotros (cf. 1 Jn 4,12).
La fe es conocer la verdad y adherirse a ella (cf. 1 Tm 2,4); la caridad es «caminar» en la verdad (cf. Ef 4,15). Con la fe se entra en la amistad con el Señor; con la caridad se vive y se cultiva esta amistad (cf. Jn 15,14s). La fe nos hace acoger el mandamiento del Señor y Maestro; la caridad nos da la dicha de ponerlo en práctica (cf. Jn 13,13-17). En la fe somos engendrados como hijos de Dios (cf. Jn 1,12s); la caridad nos hace perseverar concretamente en este vínculo divino y dar el fruto del Espíritu Santo (cf. Ga 5,22). La fe nos lleva a reconocer los dones que el Dios bueno y generoso nos encomienda; la caridad hace que fructifiquen (cf. Mt 25,14-30).
 3. El lazo indisoluble entre fe y caridad
A la luz de cuanto hemos dicho, resulta claro que nunca podemos separar, o incluso oponer, fe y caridad. Estas dos virtudes teologales están íntimamente unidas por lo que es equivocado ver en ellas un contraste o una «dialéctica». Por un lado, en efecto, representa una limitación la actitud de quien hace fuerte hincapié en la prioridad y el carácter decisivo de la fe, subestimando y casi despreciando las obras concretas de caridad y reduciéndolas a un humanitarismo genérico. Por otro, sin embargo, también es limitado sostener una supremacía exagerada de la caridad y de su laboriosidad, pensando que las obras puedan sustituir a la fe. Para una vida espiritual sana es necesario rehuir tanto el fideísmo como el activismo moralista.
La existencia cristiana consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios para después volver a bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de éste, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios. En la Sagrada Escritura vemos que el celo de los apóstoles en el anuncio del Evangelio que suscita la fe está estrechamente vinculado a la solicitud caritativa respecto al servicio de los pobres (cf. Hch 6,1-4). En la Iglesia, contemplación y acción, simbolizadas de alguna manera por las figuras evangélicas de las hermanas Marta y María, deben coexistir e integrarse (cf. Lc 10,38-42). La prioridad corresponde siempre a la relación con Dios y el verdadero compartir evangélico debe estar arraigado en la fe (cf. Audiencia general 25 abril 2012). A veces, de hecho, se tiene la tendencia a reducir el término «caridad» a la solidaridad o a la simple ayuda humanitaria. En cambio, es importante recordar que la mayor obra de caridad es precisamente la evangelización, es decir, el «servicio de la Palabra». Ninguna acción es más benéfica y, por tanto, caritativa hacia el prójimo que partir el pan de la Palabra de Dios, hacerle partícipe de la Buena Nueva del Evangelio, introducirlo en la relación con Dios: la evangelización es la promoción más alta e integral de la persona humana. Como escribe el siervo de Dios el Papa Pablo VI en la Encíclica Populorum progressio, es el anuncio de Cristo el primer y principal factor de desarrollo (cf. n. 16). La verdad originaria del amor de Dios por nosotros, vivida y anunciada, abre nuestra existencia a aceptar este amor haciendo posible el desarrollo integral de la humanidad y de cada hombre (cf. Caritas in veritate, 8).
En definitiva, todo parte del amor y tiende al amor. Conocemos el amor gratuito de Dios mediante el anuncio del Evangelio. Si lo acogemos con fe, recibimos el primer contacto ―indispensable― con lo divino, capaz de hacernos «enamorar del Amor», para después vivir y crecer en este Amor y comunicarlo con alegría a los demás.
A propósito de la relación entre fe y obras de caridad, unas palabras de la Carta de san Pablo a los Efesios resumen quizá muy bien su correlación: «Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios; tampoco viene de las obras, para que nadie se gloríe. En efecto, hechura suya somos: creados en Cristo Jesús, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practicáramos» (2,8-10). Aquí se percibe que toda la iniciativa salvífica viene de Dios, de su gracia, de su perdón acogido en la fe; pero esta iniciativa, lejos de limitar nuestra libertad y nuestra responsabilidad, más bien hace que sean auténticas y las orienta hacia las obras de la caridad. Éstas no son principalmente fruto del esfuerzo humano, del cual gloriarse, sino que nacen de la fe, brotan de la gracia que Dios concede abundantemente. Una fe sin obras es como un árbol sin frutos: estas dos virtudes se necesitan recíprocamente. La cuaresma, con las tradicionales indicaciones para la vida cristiana, nos invita precisamente a alimentar la fe a través de una escucha más atenta y prolongada de la Palabra de Dios y la participación en los sacramentos y, al mismo tiempo, a crecer en la caridad, en el amor a Dios y al prójimo, también a través de las indicaciones concretas del ayuno, de la penitencia y de la limosna.
 4. Prioridad de la fe, primado de la caridad
Como todo don de Dios, fe y caridad se atribuyen a la acción del único Espíritu Santo (cf. 1 Co13), ese Espíritu que grita en nosotros «¡Abbá, Padre!» (Ga 4,6), y que nos hace decir: «¡Jesús es el Señor!» (1 Co 12,3) y «¡Maranatha!» (1 Co 16,22; Ap 22,20).
La fe, don y respuesta, nos da a conocer la verdad de Cristo como Amor encarnado y crucificado, adhesión plena y perfecta a la voluntad del Padre e infinita misericordia divina para con el prójimo; la fe graba en el corazón y la mente la firme convicción de que precisamente este Amor es la única realidad que vence el mal y la muerte. La fe nos invita a mirar hacia el futuro con la virtud de la esperanza, esperando confiadamente que la victoria del amor de Cristo alcance su plenitud. Por su parte, la caridad nos hace entrar en el amor de Dios que se manifiesta en Cristo, nos hace adherir de modo personal y existencial a la entrega total y sin reservas de Jesús al Padre y a sus hermanos. Infundiendo en nosotros la caridad, el Espíritu Santo nos hace partícipes de la abnegación propia de Jesús: filial para con Dios y fraterna para con todo hombre (cf. Rm 5,5).
La relación entre estas dos virtudes es análoga a la que existe entre dos sacramentos fundamentales de la Iglesia: el bautismo y la Eucaristía. El bautismo (sacramentum fidei) precede a la Eucaristía (sacramentum caritatis), pero está orientado a ella, que constituye la plenitud del camino cristiano. Análogamente, la fe precede a la
caridad, pero se revela genuina sólo si culmina en ella. Todo parte de la humilde aceptación de la fe («saber que Dios nos ama»), pero debe llegar a la verdad de la caridad («saber amar a Dios y al prójimo»), que permanece para siempre, como cumplimiento de todas las virtudes (cf. 1 Co13,13).
Queridos hermanos y hermanas, en este tiempo de cuaresma, durante el cual nos preparamos a celebrar el acontecimiento de la cruz y la resurrección, mediante el cual el amor de Dios redimió al mundo e iluminó la historia, os deseo a todos que viváis este tiempo precioso reavivando la fe en Jesucristo, para entrar en su mismo torrente de amor por el Padre y por cada hermano y hermana que encontramos en nuestra vida. Por esto, elevo mi oración a Dios, a la vez que invoco sobre cada uno y cada comunidad la Bendición del Señor.
Vaticano, 15 de octubre de 2012

BENEDICTUS PP. XVI 

lunes, 18 de febrero de 2013

La Semana Santa está a las puertas


 
La Semana Santa está a las puertas y posiblemente algunos de ustedes estén pensando aún cómo pasar esos días o se debatan en la duda de ir o no ir de misiones.

Con estas líneas deseamos exhortarles, desde lo más profundo de nuestro corazón, a participar en la misión de evangelización que organiza Juventud Misionera de Nuestra Diócesis.

¿Por qué? Les ofrezco cinco motivos:

1º) El tiempo entregado a Dios y a los demás es la mejor inversión. Nos pasamos la vida enredados en miles de ocupaciones inmediatas, muchas veces banales e intrascendentes, que absorben la casi totalidad de nuestro tiempo en el estrecho horizonte del «aquí y ahora», y nos pesa tal vez no encontrar el tiempo ni la ocasión propicia para hacer el bien y dedicarnos más a Dios. Dios te sirve ahora, en bandeja, las misiones de Semana Santa: una oportunidad estupenda -quizá la única durante el año- para dedicar tu tiempo sólo para Dios y para los demás. Tiempo de gracia, tiempo de Dios, que puedes invertir en algo que quede para la eternidad. Teme este tiempo de Dios que pasa y no vuelve. Ahora puedes hacerlo; mañana quizá ya sea tarde.

2º) Tus hermanos te necesitan. Dios te necesita. Es un hecho misterioso pero real: Dios ha querido que tu salvación y la de otras almas, el número y las circunstancias sólo Él las conoce, estén dependiendo de tu correspondencia a la gracia. Eres instrumento de salvación, la ocasión providencial para que muchas personas puedan encontrarse con Cristo. Dedicar o no una semana al año para evangelizar no es sólo una cuestión privada, como tampoco lo es la realización o no de tu misión en la vida: hay mucho en juego. Somos miembros de la Iglesia de Cristo cuya razón de ser, cuya única motivación es la de extender el Reino de Cristo: ¡Venga tu Reino! Y este Reino sufre violencia; y este Reino no es para nosotros un motivo de gloria, sino un deber que nos incumbe, que nos urge, ya, ahora: «¡ay de mí si no predico el Evangelio!» (cf. 1Cor 9,16).

3º) Tenemos cientos de peticiones. Hay muchos párrocos, obispos, comunidades que nos están pidiendo, en algunos casos suplicando, como lo hizo con san Pablo aquel pueblo de paganos: «por favor, no dejen de pasar a visitarnos, les necesitamos» (cf. Hch 16,9). En estos días tenemos que darles una respuesta. A algunos tal vez nos veamos obligados a darles una negativa. Tu respuesta no es una más entre miles. Decenas de hogares aguardan anhelantes tu decisión. De ti depende que un pueblo se quede o no sin evangelizar. Así es la historia de la salvación, así sucedió con María: «hágase». Basta una palabra tuya, un acto de generosidad y de amor, para que Dios pueda tocar y transformar el corazón de cientos de personas, para que muchos niños sigan sonriendo, para que tantos ancianos y enfermos tengan motivos para seguir confiando, para que a otros muchos Zaqueos, Cristo les cambie la vida: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa» (cf. Lc 19,9). Tu Madre, la Iglesia, te necesita: sé buen hijo.

4º) Te hace mucho bien; lo necesitas. Si estás dudando, si te encuentras sopesando en la balanza el sí o el no, es señal de que necesitas ir de misiones. ¿Te encuentras tibio, tal vez frío en tu vida espiritual, apagado tu entusiasmo por Cristo, sientes que te falta algo? Haz apostolado, sal de ti mismo y entrégate a los demás; encontrarás así aquello que te falta, te encontrarás con ese Cristo que tal vez aún no conoces, te encontrarás contigo mismo. Dale la oportunidad a Dios de entrar en tu vida, en tu hogar, en tu mundo… Tú tienes eso que ellos buscan y tú buscas eso que ellos tienen. Preocúpate de Cristo y de su Reino y Él se ocupará de tus cosas. Y Él tiene la solución a todos tus problemas e interrogantes, la respuesta seguramente la encontrarás en las misiones.

5º) Le darás un gusto inmenso a Cristo crucificado. En el Calvario asistimos a una de las escenas más hermosas y a la vez más tristes del Evangelio. Jesús, que realiza su acto supremo de entrega por amor a cada uno de nosotros, y que en esos terribles momentos de sufrimiento, muere solo, abandonado por los suyos. ¿Tendrá que repetirse de nuevo la historia de ese primer Viernes Santo? A ti te corresponde ocupar el puesto de san Juan, acompañar a Cristo, sostener a María en su dolor. Las misiones de Semana Santa son una excelente oportunidad para manifestar nuestra gratitud filial a María y nuestro amor real a Jesucristo, nuestro Redentor.

Mira a Cristo crucificado, y si crees que Él te lo está pidiendo, pon tu agenda, tu tiempo de descanso en la cruz de Cristo. «Tengo sed, sed de almas, ayúdame a saciar esta sed…». Si hoy escuchas este ruego de Cristo, no endurezcas tu corazón, vete de misiones esta Semana Santa. Vete a servir a tus hermanos, vete a servir a la Iglesia. Dale ese pequeño gusto a Dios que lo ha dado todo por ti; date a ti mismo, a tu familia y amigos este gran regalo, esta oportunidad irrepetible. Y si te cuesta mucho, si tienes que renunciar a otras cosas, te felicito, porque así puedes ofrecerle a Dios algo que de verdad valga la pena. Te puedo asegurar que Dios no dejará de premiar con creces tu generosidad…

CAMPOS DE MISIÓN DIÓCESIS DE SANTIAGO DE MARÍA

Formacion para Campos de Mision 2013


jueves, 14 de febrero de 2013

LA IMPORTANCIA DE LOS AMIGOS


El tiempo que pasamos con cada amigo es lo que hace a cada amigo tan importante.
Las amistades se constituyen dé a pedacito. Pedacitos de tiempo que vivimos con cada persona. No importa la cantidad de tiempo que pasemos con cada amigo, sino la calidad del tiempo que vivimos con cada persona. Cinco minutos pueden ser más importante que un día entero.

Así, hay amistades hechas de risas y dolores; otras de la escuela, otras de salidas, cine y diversión; también están aquellas que nacen y no sabemos por qué, pero sabemos que están presentes. Tal vez están hechas de silencios compartidos o de mutua simpatía que no tiene explicación.

Hoy también hay muchas amistades hechas solo de e-mails, Facebook, Twitter, MySpace, etc. nuestras “amistades virtuales” nos hacen reír, pensar, reflexionar.
Aprendemos a amar a las personas sin juzgarlas por su apariencia o modo de ser, sin poder etiquetarlas (como a veces hacemos inconscientemente). Hay amistades profundas que nacen así.

Saint-Exupery dijo:
“fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante”

El tiempo que pasamos con cada amigo es lo que lo hace importante.
Porque el tiempo “perdido con amigos no existe es tiempo ganado, aprovechado, vivido.
Son recuerdos para un momento o para toda la vida. Un amigo se torna importante para nosotros y nosotros para él, cuando somos capaces, aún en su ausencia, de reír o llorar, de extrañar o querer estar bien cerca de él sólo para disfrutar de su compañía.

Podemos tener varios mejores amigos de diversas maneras. Lo más importante es saber aprovechar al máximo cada minuto vivido y tener después, en nuestros recuerdos, horas para pasar con ellos, aunque estén lejos.


''Un amigo fiel es un refugio seguro: el que lo encuentra ha encontrado un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor. Un amigo fiel es un bálsamo de vida, que encuentran los que temen al Señor. Él que teme al Señor encamina bien su amistad, porque como es él, así también será su amigo. ‘‘(Eclesiástico/Sirácides 6,14-17)

miércoles, 13 de febrero de 2013

El Miércoles de Ceniza

El Miércoles de Ceniza es para los católicos día de ayuno y abstinencia, se realiza la imposición de la ceniza a los fieles que asisten a Misa. Da inicio a la “Cuaresma” (40 días de preparación para la Pascua), que comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Ramos.

Miércoles de Ceniza

La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo. 

La Cuaresma comienza con el miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.

Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son:

  “Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida”

  “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás"

  “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.

Origen de la costumbre 

Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse. 

En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada. 

También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno. 

La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.

Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos. 

Significado del carnaval al inicio de la Cuaresma

La palabra carnaval significa adiós a la carne y su origen se remonta a los tiempos antiguos en los que por falta de métodos de refrigeración adecuados, los cristianos tenían la necesidad de acabar, antes de que empezara la Cuaresma, con todos los productos que no se podían consumir durante ese período (no sólo carne, sino también leche, huevo, etc.) 

Con este pretexto, en muchas localidades se organizaban el martes anterior al miércoles de ceniza, fiestas populares llamadas carnavales en los que se consumían todos los productos que se podrían echar a perder durante la cuaresma.

Muy pronto empezó a degenerar el sentido del carnaval, convirtiéndose en un pretexto para organizar grandes comilonas y para realizar también todos los actos de los cuales se "arrepentirían" durante la cuaresma, enmarcados por una serie de festejos y desfiles en los que se exaltan los placeres de la carne de forma exagerada, tal como sigue sucediendo en la actualidad en los carnavales de algunas ciudades, como en Río de Janeiro o Nuevo Orleans.

El ayuno y la abstinencia 

El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.

La oración 

La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior. Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad. 

Para que nuestra oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente:

La hipocresía: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior. 
La disipación: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios. 
La multitud de palabras: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él; nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar. 

El sacrificio 

Al hacer sacrificios (cuyo significado es "hacer sagradas las cosas"), debemos hacerlos con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos así, causaremos lástima y compasión y perderemos la recompensa de la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y es el que nos va a recompensar. “Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo, ya recibieron su recompensa. Tú cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tú cara para que no vean los hombres que ayunas, sino Tu Padre, que está en lo secreto: y tu padre que ve en lo secreto, te recompensará. “(Mt 6,6)” 

Conclusión

Como vemos, la ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección. 

Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a donde vamos, de analizar como es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean.

En estos momentos al reflexionar sobre nuestra vida, debemos convertirla de ahora en adelante en un seguimiento a Jesús, profundizando en su mensaje de amor y acercándonos en esta Cuaresma al Sacramento de la Reconciliación (también llamado confesión), que como su nombre mismo nos dice, representa reconciliarnos con Dios y sin reconciliarnos con Dios y convertirnos internamente, no podremos seguirle adecuadamente.

Está Reconciliación con Dios está integrada por el Arrepentimiento, la Confesión de nuestros pecados, la Penitencia y finalmente la Conversión.

El arrepentimiento debe ser sincero, reconocer que las faltas que hemos cometido (como decimos en el Yo Pecador: en pensamiento, palabra, obra y omisión), no las debimos realizar y que tenemos el firme propósito de no volverlas a cometer.

La confesión de nuestros pecados.- el arrepentimiento de nuestras faltas, por sí mismo no las borra, sino que necesitamos para ello la gracia de Dios, la cual llega a nosotros por la absolución de nuestros pecados expresada por el sacerdote en la confesión.

La penitencia que debemos cumplir empieza desde luego por la que nos imponga el sacerdote en el Sacramento de la Reconciliación, pero debemos continuar con la oración, que es la comunicación íntima con Dios, con el ayuno, que además del que manda la Iglesia en determinados días, es la renuncia voluntaria a diferentes satisfactores con la intención de agradar a Dios y con la caridad hacia el prójimo.

Y finalmente la Conversión que como hemos dicho es ir hacia delante, es el seguimiento a Jesús.

Es un tiempo de pedir perdón a Dios y a nuestro prójimo, pero es también un tiempo de perdonar a todos los que de alguna forma nos han ofendido o nos han hecho algún daño. Pero debemos perdonar antes y sin necesidad de que nadie nos pida perdón, recordemos como decimos en el Padre Nuestro, muchas veces repitiéndolo sin meditar en su significado, que debemos pedir perdón a nuestro Padre, pero antes tenemos que haber perdonado sinceramente a los demás. 

Y terminemos recorriendo al revés nuestra frase inicial, diciendo que debemos escuchar y leer el Evangelio, meditarlo y Creer en él y con ello Convertir nuestra vida, siguiendo las palabras del Evangelio y evangelizando, es decir transmitiendo su mensaje con nuestras acciones y nuestras palabras.

lunes, 11 de febrero de 2013

LA HISTORIA 
 VIRGEN DE LOURDES


El 11 de febrero de 1858, Bernadette, una niña de catorce años, recogía leña en Massbielle, en las afueras de Lourdes, cuando acercándose a una gruta, una de viento la sorprendió y vio una nube dorada y a una Señora vestida de blanco, con sus pies descalzos cubiertos por dos rosas doradas, que parecían apoyarse sobre las ramas de un rosal, en su cintura tenia una ancha cinta azul, sus manos juntas estaban en posición de oración y llevaba un rosario.

Bernadette al principio se asusto, pero luego comenzó a rezar el rosario que siempre llevaba consigo, al mismo tiempo que la niña, la Señora pasaba las cuentas del suyo entre sus dedos, al finalizar, la Virgen María retrocedió hacia la Gruta y desapareció. Estas apariciones se repitieron 18 veces, hasta el día 16 de julio.

El 18 de febrero en la tercera aparición la Virgen le dijo a Bernadette: "Ven aquí durante quince días seguidos". La niña le prometió hacerlo y la Señora le expresó "Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro".

La noticia de las apariciones se corrió por toda la comarca, y muchos acudían a la gruta creyendo en el suceso, otros se burlaban.
En la novena aparición, el 25 de febrero, la Señora mando a Santa Bernadette a beber y lavarse los pies en el agua de una fuente, señalándole el fondo de la gruta. La niña no la encontró, pero obedeció la solicitud de la Virgen, y escarbó en el suelo, produciéndose el primer brote del milagroso manantial de Lourdes.

En las apariciones, la Señora exhortó a la niña a rogar por los pecadores, manifestó el deseo de que en el lugar sea erigida una capilla y mando a Bernadette a besar la tierra, como acto de penitencia para ella y para otros, el pueblo presente en el lugar también la imito y hasta el día de hoy, esta práctica continúa.

El 25 de marzo, a pedido del párroco del lugar, la niña pregunta a la Señora ¿Quien eres?, y ella le responde: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

Luego Bernadette fue a contarle al sacerdote, y él quedo asombrado, pues era casi imposible que una jovencita analfabeta pudiese saber sobre el dogma de la Inmaculada Concepción, declarado por el Papa Pío IX en 1854.
En la aparición del día 5 de abril, la niña permanece en éxtasis, sin quemarse por la vela que se consume entre sus manos.

El 16 de julio de 1858, la Virgen María aparece por última vez y se despide de Bernadette.

En el lugar se comenzó a construirse un Santuario, el Papa Pío IX le dio el titulo de Basílica en 1874. Las apariciones fueron declaradas auténticas el 18 de Enero 1862.
Lourdes es uno de los lugares de mayor peregrinaje en el mundo, millones de personas acuden cada año y muchísimos enfermos han sido sanados en sus aguas milagrosas. La fiesta de Nuestra Señora de Lourdes se celebra el día de su primera aparición, el 11 de febrero.

Evangelio del Dia

Santo Evangelio según san Marcos 6, 53-56 

En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos terminaron la travesía, llegaron a tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcaron, le reconocieron enseguida, recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían que él estaba. Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados.

sábado, 9 de febrero de 2013

Reunión de Comision Diocesana de Juventud

Hola se les recuerda que este sábado tenemos reunión de la Comisión Diocesana de Juventud a las 8:30 en catedral de santiago de Maria, confimar su asistencia. Y si ya no son parte de la coordinación de Su Parroquia, hacerlo saber y avisarle los nuevos coordinadores, se los agradecer bendiciones...